Hace cuatro meses que soy independiente. Me fui a vivir a 500 km de mi ciudad porque, aparentemente, no me bastaba lo que tenía ahí...
Te lloré los primeros dos. Tener mi corazón lejos me debilitó y creó un abismo entre mi alma y el cariño.
Terminé de arrancarte al tercero. Las charlas no eran las mismas, las palabras perdían su valor y terminé vendiendo todas mis acciones a desconocidos... ¿Por qué me alejé de lo que más me hacía bien? Ni yo lo sé...
Busqué recordarte en otras caras, pero de a poco fuiste desapareciendo. ¿Es esto lo que cuesta mi futuro? ¿Realmente vale la pena dejar mi corazón para llenar de experiencia esta vida? Pues, si no lo vale, ya es tarde.
Perdí.
Perdí cuando te dejé en el camino sólo para seguir por el atajo.
Ríos de lágrimas y tinta costó esta desición, lágrimas de las que sos dueña para siempre.
Lágrimas que nunca vas a contemplar.
Lágrimas que todavía me cobra el destino.
Tú sombra rodeaba mis pensamientos, buscando colarse en mi debilidad.
Tú sombra, que rodea mis recuerdos y los agita sólo para probocar más caos.
"Te amo hasta el fin del mundo"
"No, yo te amo hasta que el amor se termine"
Que razón tenías! Mi amor hasta su fin, ese fue tu pacto.
¿Qué hago ahora? ¿Cómo dar amor si no me queda más? ¿Cómo demostrarlo si me sacaste todo?
Hasta que apareció una chispa. Inesperada, traviesa e inocente.
Algo nuevo. Algo bueno.
Chiquita, una pizca que debilitó esta sombra.
Hasta que un día, logró entrar un haz de luz. Ese haz se quedó y se expandió. Y ahora tu sombra quedó en un rincón. Uno de esos rincones que todos tenemos pero no lo vemos.
Siento luz dentro de mí, y te cuento que se siente lindo. Se siente lindo ese calorcito que emana. Se siente lindo ese lugar. Y esa sombra, tú sombra, sólo existe en un rincón.
Te deseo un haz de luz. Te deseo un calor lindo. Porque te amé, te amo y siempre te voy a amar. Porque ese haz de luz iluminó mi alma, y me mostró que justo donde estaba el corazón que me robaste, está tú corazón. Dejaste el tuyo olvidado. Y es ese el que voy a dar. Porque a todos nos lo robaron alguna vez. Porque el corazón que damos es el que alguien dejó olvidado.
Y te cuento que estoy lista para robar uno. Y que ya empecé a dejar pedacitos en alguien. Y se siente lindo darlo.
Y te doy gracias por dejarmelo.
Y espero que estés olvidando el mío en alguien más.
